
La medicina regenerativa busca restaurar o regenerar células y tejidos dañados utilizando los propios recursos del cuerpo. Dentro de ella, las células madre mesenquimales (CMM) se han convertido en protagonistas.
Tres “superpoderes” de las CMM
- Regeneración de tejidos: pueden convertirse en cartílago, hueso o grasa, clave para lesiones deportivas y enfermedades degenerativas.
- Propiedades inmunomoduladoras: calman la respuesta del sistema inmunitario, útil contra la inflamación y en enfermedades autoinmunes.
- Promoción de la angiogénesis: ayudan a generar nuevos vasos sanguíneos, mejorando la circulación y la recuperación de áreas afectadas.
¿Dónde se están usando hoy?
- Ortopedia y medicina deportiva: lesiones articulares y recuperación más rápida de atletas.
- Cardiología: se investiga su uso para regenerar tejido cardíaco tras un infarto.
- Enfermedades neurodegenerativas: se exploran tratamientos para Alzheimer y esclerosis múltiple.
Alogénicas y seguras
Las CMM alogénicas (de donador) no generan rechazo porque no expresan el receptor del complejo mayor de histocompatibilidad clase II. Por eso pueden obtenerse de fuentes como la gelatina de Wharton del cordón umbilical y aplicarse a distintos pacientes, siempre con certificado de calidad por lote.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud.
